martes, 11 de septiembre de 2012
sábado, 8 de septiembre de 2012
El valor de la confianza o el efecto Pigmalión
A nadie se le escapa la importancia de la confianza en todas las relaciones que tenemos a diario, sólo que a veces no somos del todo conscientes de ello. Queremos confianza cuando compramos un producto en una tienda, también cuando contamos un problema a un amigo y cuando tenemos una reunión de trabajo.
Esta necesidad de confianza puede tener un tremendo impacto en el ámbito laboral para bien o para mal dependiendo de si existe o no mutua confianza.
Numerosos estudios han demostrado la veracidad de las profecías de autocumplimiento, es decir, dependiendo de las expectativas que tengamos sobre una persona, éstas tienden a cumplirse. ¿Por qué? Porque estamos transmitiendo a esta persona de lo que le creemos capaz y ella se va a valorar y a esforzar conforme a las expectativas que ve creadas en los demás. El escultor mítico griego Pigmalión creó a su ideal de mujer en forma de estatua y tanto trataba a su Galatea como si fuera un mujer real que la estatua terminó cobrando vida.
Si tu jefe cree que no vales para nada y no confía en t,i ni en tus resultados, tú interiorizarás estas expectativas y, muy probablemente de modo inconsciente, desarrollarás tu trabajo según las mismas, obteniendo resultados muy pobres. En cambio si tu jefe confía en ti, te transmite “tú sí que vales”, actuarás movido por ese impulso y obtendrás mejores resultados.
Esto es aplicable también a las relaciones familiares. Cuantas historias habremos oído de hijos minusvalorados por sus padres que fracasan continuamente en todo lo que intentan mientras que otros que son apoyados sin fisuras obtienen brillantes resultados.
¿Por qué aún hay jefes/padres que no se dan cuenta de esto? Decirle a un hijo: “Eres un vago, nunca llegarás a ser nadie” es la mejor manera de que tu hijo tire la toalla y, efectivamente, no llegue a nada. Decirle a un empleado: “No tienes ni idea de cómo hacer tu trabajo” es el camino para que el trabajo no se haga bien.
En “Pigmalión”, de George Bernard Shaw, Eliza Doolitle dice: “…la diferencia entre una dama y una florista no es cómo se comporte, sino cómo es tratada.(…) yo sé que para usted puedo ser una dama porque siempre me trata como una dama y siempre lo hará
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martes, 4 de septiembre de 2012
Medallas, esfuerzo, sacrificio y héroes anónimos
No creo que sea casualidad, que de las 17 medallas obtenidas en los JJOO de Londres, 11 hayan sido para mujeres y 6 para hombres y de estos últimos, salvo el equipo de baloncesto, no han sido deportistas conocidos por el gran público.
Si hubiera que destacar un denominador común que ellos resaltaban, así como sus familiares y entrenadores, y que todos podíamos comprobar emocionándonos, ha sido el del esfuerzo, la dedicación, el sacrificio y la humildad, rasgos que todos valoramos positivamente y que nos impactan.
Curiosamente ha sido volver a empezar el curso y todos ellos han desaparecido de las noticias volviendo a preocuparnos los idilios, tristezas, y chorradas de los "grandes deportistas".
Recuerdo un comentario de Miki Oca, el entrenador de las chicas de waterpolo donde les decía que no se lo creyeran mucho, que en poco tiempo volverían a jugar en piscinas vacías.
Viene todo esto a cuento para reconocer el esfuerzo, el trabajo y la dedicación de todas aquellas personas, jefes o no, ejemplares, que día a día se incorporan a sus puestos de trabajo y que dan lo mejor de si mismas, que ayudan a los demás, que siguen sonriendo y aportando la tranquilidad a sus empresas, que se despiertan a las tantas de la madrugada pensando como van a pasar el siguiente mes.
Héroes anónimos, candidatos a la medalla olímpica y condenados a que casi nadie se lo valore, aunque su esfuerzo este fuera de toda duda. En muchas ocasiones cuestionados por sus jefes y colaboradores pero que siguen dando lo mejor de si mismos.
Que continúan ilusionándose con proyectos, proponiendo ideas y alternativas que siempre tienen un minuto mas para dedicarlo a sacar adelante el negocio.
A todos ellos, gracias y enhorabuena, sois unos campeones
domingo, 6 de febrero de 2011
¿Jefes influyentes o directivos perversos?
Expansion.com/Expansion y empleo 03.02.2011
Montse Mateos
Tiene contactos, buena mano con los clientes y es un ‘crack’ cuando se trata de dirigir. Si su jefe cumple estos requisitos, enhorabuena trabaja bajo las órdenes de un directivo que le ayudará a crecer personal y profesionalmente. Pero cuando esa influencia se utiliza en beneficio propio, desaparece la virtud y a lo que se enfrenta todos los días es a un jefe perverso y egocéntrico capaz de destruir lo que encuentra a su paso para alcanzar sus objetivos.
El carisma, los valores y la ética son los ingredientes que cocinan a los jefes influyentes, esos seductores incorregibles capaces de vender hielo a los esquimales con sus ideas, convertir una caída de resultados de negocio en una aliciente positivo para trabajar con ilusión y que casi nunca necesita utilizar ni la amenaza ni el castigo para lograr que su equipo funcione.
Un jefe influyente es envidiado por sus iguales y admirado por sus colaboradores porque, como explica Gustavo Piera, presidente del Grupo CMR, "ayuda a su equipo y las personas que tiene a su cargo son conscientes de que les llevará por el buen camino y les echará una mano para crecer, aunque tenga que prescindir de alguno de ellos porque surge una buena oportunidad". Es sencillo reconocer a estos profesionales por su camaradería y su sano sentido del humor. No se cortan cuando se trata de explicar cómo hacer las cosas porque existe un motivo, una razón que ellos han detectado y se ocupan de dar a conocer con todo detalle para que no vuelva a suceder.
También Puri Paniagua, socia de Neumann, ha detectado las virtudes de este directivo modelo que "da instrucciones precisas dejando un espacio para crecer, influye en los profesionales y también les da un reconocimiento público a su trabajo. Tienen una prioridad, las personas y el beneficio de la organización, el resto es secundario". Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, reconoce que es muy fácil seguir a estos ejecutivos porque no necesitan más que ser ellos mismos, sin tapujos, para lograr que "colaboradores y clientes les sigan por sus ideas porque son atractivas, novedosas y, también, porque despiertan la confianza, tienen una buena imagen pública y son cumplidores, dos valores que intentan trasladar a su equipo”.
De la influencia a la perversidad
Si llegado a este punto empieza a preguntarse dónde estarán esos dechados de virtudes y que su jefe dista mucho de cumplir alguno de esos requisitos estrella, quizá se encuentre ante la cara más oscura de la influencia: La perversidad. Y cómo para vencer al enemigo no hay nada mejor que convertirse en aliado, quizá le interese saber que muchos jefes que se jactan de tener un agenda repleta de buenos contactos, sólo los aprovechan en su propio beneficio. Peñalver dice que si el buen jefe piensa en que ganen los demás es un jefe ético: "Es lícito y lógico que un jefe líder quiera ganar y aprender con lo que hace. Pero cuando se hace desde la prepotencia y el egocentrismo, las cosas fallan. Es una manera de ser que no se puede ocultar".
Es lícito y lógico que un jefe líder quiera ganar y aprender con lo que hace. Pero cuando se hace desde la prepotencia y el egocentrismo, las cosas fallan. Paniagua asegura que esa actitud egoísta por querer controlarlo todo haciendo uso de una influencia perversa, "más que inseguridad denota una obcecación ciega en su beneficio personal. Lo que en realidad les preocupa es que el resto sean de su propia condición, por eso les ve como una amenaza". Este tipo de personajes ordenan, mandan y, como dice Piera, "si el liderazgo sano busca el crecimiento de los demás, este jefe se vale de los demás para crecer e influye en la gente dándole lo que quieren oír para crecer y que se conviertan en la catapulta que le haga llegar a lo más alto". Los buenos jefes saben que si los profesionales que hay a su alrededor crecen, eso les hará más grandes. El líder perverso sólo piensa en sí mismo, le ha costado llegar y nadie le arrebatará lo que se ha ganado, de una u otra manera.
Para aprende a controlar el ego de estos ejecutivos, Paniagua recomienda hacerles escuchar y ampliar su rango de visión. "Lo más complicado para un alto directivo es manejar a una persona influyente perniciosa pero muy buena en su trabajo. Venden muy bien los resultados y eso les hace grandes de cara a la galería. Es difícil que los de arriba se den cuenta de que no actúan con ética pero un mal clima laboral o una rotación elevada en su equipo son algunos detonantes que conviene vigilar. A la larga, este tipo de liderazgo puede destruir el buen ambiente y reducir los resultados".
Conclusión: Si tiene un jefe influyente mímelo y si, por contrario, la perversión llega unos límites insoportables… quizá debería plantearse un cambio de jefe o de empresa, porque hay actitudes que acaban contaminando todo lo que hay a su alrededor.
Montse Mateos
Tiene contactos, buena mano con los clientes y es un ‘crack’ cuando se trata de dirigir. Si su jefe cumple estos requisitos, enhorabuena trabaja bajo las órdenes de un directivo que le ayudará a crecer personal y profesionalmente. Pero cuando esa influencia se utiliza en beneficio propio, desaparece la virtud y a lo que se enfrenta todos los días es a un jefe perverso y egocéntrico capaz de destruir lo que encuentra a su paso para alcanzar sus objetivos.
El carisma, los valores y la ética son los ingredientes que cocinan a los jefes influyentes, esos seductores incorregibles capaces de vender hielo a los esquimales con sus ideas, convertir una caída de resultados de negocio en una aliciente positivo para trabajar con ilusión y que casi nunca necesita utilizar ni la amenaza ni el castigo para lograr que su equipo funcione.
Un jefe influyente es envidiado por sus iguales y admirado por sus colaboradores porque, como explica Gustavo Piera, presidente del Grupo CMR, "ayuda a su equipo y las personas que tiene a su cargo son conscientes de que les llevará por el buen camino y les echará una mano para crecer, aunque tenga que prescindir de alguno de ellos porque surge una buena oportunidad". Es sencillo reconocer a estos profesionales por su camaradería y su sano sentido del humor. No se cortan cuando se trata de explicar cómo hacer las cosas porque existe un motivo, una razón que ellos han detectado y se ocupan de dar a conocer con todo detalle para que no vuelva a suceder.
También Puri Paniagua, socia de Neumann, ha detectado las virtudes de este directivo modelo que "da instrucciones precisas dejando un espacio para crecer, influye en los profesionales y también les da un reconocimiento público a su trabajo. Tienen una prioridad, las personas y el beneficio de la organización, el resto es secundario". Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, reconoce que es muy fácil seguir a estos ejecutivos porque no necesitan más que ser ellos mismos, sin tapujos, para lograr que "colaboradores y clientes les sigan por sus ideas porque son atractivas, novedosas y, también, porque despiertan la confianza, tienen una buena imagen pública y son cumplidores, dos valores que intentan trasladar a su equipo”.
De la influencia a la perversidad
Si llegado a este punto empieza a preguntarse dónde estarán esos dechados de virtudes y que su jefe dista mucho de cumplir alguno de esos requisitos estrella, quizá se encuentre ante la cara más oscura de la influencia: La perversidad. Y cómo para vencer al enemigo no hay nada mejor que convertirse en aliado, quizá le interese saber que muchos jefes que se jactan de tener un agenda repleta de buenos contactos, sólo los aprovechan en su propio beneficio. Peñalver dice que si el buen jefe piensa en que ganen los demás es un jefe ético: "Es lícito y lógico que un jefe líder quiera ganar y aprender con lo que hace. Pero cuando se hace desde la prepotencia y el egocentrismo, las cosas fallan. Es una manera de ser que no se puede ocultar".
Es lícito y lógico que un jefe líder quiera ganar y aprender con lo que hace. Pero cuando se hace desde la prepotencia y el egocentrismo, las cosas fallan. Paniagua asegura que esa actitud egoísta por querer controlarlo todo haciendo uso de una influencia perversa, "más que inseguridad denota una obcecación ciega en su beneficio personal. Lo que en realidad les preocupa es que el resto sean de su propia condición, por eso les ve como una amenaza". Este tipo de personajes ordenan, mandan y, como dice Piera, "si el liderazgo sano busca el crecimiento de los demás, este jefe se vale de los demás para crecer e influye en la gente dándole lo que quieren oír para crecer y que se conviertan en la catapulta que le haga llegar a lo más alto". Los buenos jefes saben que si los profesionales que hay a su alrededor crecen, eso les hará más grandes. El líder perverso sólo piensa en sí mismo, le ha costado llegar y nadie le arrebatará lo que se ha ganado, de una u otra manera.
Para aprende a controlar el ego de estos ejecutivos, Paniagua recomienda hacerles escuchar y ampliar su rango de visión. "Lo más complicado para un alto directivo es manejar a una persona influyente perniciosa pero muy buena en su trabajo. Venden muy bien los resultados y eso les hace grandes de cara a la galería. Es difícil que los de arriba se den cuenta de que no actúan con ética pero un mal clima laboral o una rotación elevada en su equipo son algunos detonantes que conviene vigilar. A la larga, este tipo de liderazgo puede destruir el buen ambiente y reducir los resultados".
Conclusión: Si tiene un jefe influyente mímelo y si, por contrario, la perversión llega unos límites insoportables… quizá debería plantearse un cambio de jefe o de empresa, porque hay actitudes que acaban contaminando todo lo que hay a su alrededor.
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domingo, 7 de marzo de 2010
Publio Cornelio Escipion "El africano"
Maravillosa colección de libros sobre Publio Cornelio Escipion "El Africano".
Santiago Posteguillo ha conseguido algo que, a mi, me parece imposible, mantener el interés a los largo de mas de dos mil paginas. Su narrativa es impactante, y cuesta dejar de leer, personalmente me he tenido que dosificar porque me daba pena que se acabaran tan pronto. Volveré a leerlos.
La evolución del personaje, su carácter. Como va cambiando su figura de líder. Las tramas políticas del senado, etc.
Pero no solamente Escipión, el resto de coetáneos históricos como Anibal, o algunos senadores romanos son presentados con toda su crudeza, probablemente tal como fueron en la realidad, pero sin querer tomar partido. Aquí no hay buenos o malos sino personas cada uno con su intereses y actitudes.
Creo que hay muchas similitudes con el mundo empresarial actual y muchos ejemplos a seguir.
Santiago Posteguillo ha conseguido algo que, a mi, me parece imposible, mantener el interés a los largo de mas de dos mil paginas. Su narrativa es impactante, y cuesta dejar de leer, personalmente me he tenido que dosificar porque me daba pena que se acabaran tan pronto. Volveré a leerlos.
La evolución del personaje, su carácter. Como va cambiando su figura de líder. Las tramas políticas del senado, etc.
Pero no solamente Escipión, el resto de coetáneos históricos como Anibal, o algunos senadores romanos son presentados con toda su crudeza, probablemente tal como fueron en la realidad, pero sin querer tomar partido. Aquí no hay buenos o malos sino personas cada uno con su intereses y actitudes.
Creo que hay muchas similitudes con el mundo empresarial actual y muchos ejemplos a seguir.
Como cargarse una reunión o un grupo de trabajo
Os quiero contar la experiencia que viví hace unos días en una reunión y que sirvió para que 8 personas que astíamos a la misma dejáramos de aportar y de ser creativos.
Además de los 8 citados, estaba presente el gerente. En un momento determinado le pedí una aclaración sobre lo que estaba explicando y su respuesta fue "Si es necesario aclararte esto, es que no debes estar presente en esta reunión". Como os podéis imaginar el resto del tiempo fue un interminable monologo solo interrumpido por las respuestas monosilábicas cuando el gerente preguntaba algo.
¿Como es posible que siga existiendo gente así? ¿Que no comprenda que actitudes como esta solo consiguen reducir la aportación de las personas? ¿No se dan cuenta de que la confianza es básica en el funcionamiento de un equipo? ¿Como pretenden fomentarla cortando las intervenciones?
Además de los 8 citados, estaba presente el gerente. En un momento determinado le pedí una aclaración sobre lo que estaba explicando y su respuesta fue "Si es necesario aclararte esto, es que no debes estar presente en esta reunión". Como os podéis imaginar el resto del tiempo fue un interminable monologo solo interrumpido por las respuestas monosilábicas cuando el gerente preguntaba algo.
¿Como es posible que siga existiendo gente así? ¿Que no comprenda que actitudes como esta solo consiguen reducir la aportación de las personas? ¿No se dan cuenta de que la confianza es básica en el funcionamiento de un equipo? ¿Como pretenden fomentarla cortando las intervenciones?
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viernes, 20 de noviembre de 2009
Un ejemplo ejemplar
Quiero contaros lo que ocurrió con mi Jefe y que hizo que mis compañeros y yo le consideraramos un buen jefe.
Uno de los productos que se utilizan en nuestra empresa son gravas. Estas gravas se suministran en sacos de 25Kg. y habitualmente llegaban en un camión con los sacos a granel, los teníamos que descargar, a mano y de uno en uno. Esto se hacia así porque salía algo mas barato el precio por saco. Los colocábamos en un palet y los introducíamos en el almacén
A los pocos días de entrar en la empresa el Jefe de Planta, llegó un trailer y este vió como realizábamos la descarga. Se acercó a nosotros y le dimos esta información, inmediatamente cogió el teléfono y llamó al Jefe de Compras pidiéndole que se acercara al muelle.
Mientras llegaba, se quitó la corbata, se remangó la camisa y se puso a descargar el camión. Cuando el Jefe de compras apareció le dijo que hiciera lo mismo que él y este empezó a justificarse. El Jefe de planta le dijo que si no era un trabajo para él y que era consciente del esfuerzo que significaba, lo pidiera en palets a partir de ese día, cosa que así sucedió.
Desde aquel día se gano la confianza de todos. Esto que os he contado es solo un ejemplo que se me quedó grabado pero hay muchos mas. Para mi lo mas importante de un jefe ejemplar es que de ejemplo.
Uno de los productos que se utilizan en nuestra empresa son gravas. Estas gravas se suministran en sacos de 25Kg. y habitualmente llegaban en un camión con los sacos a granel, los teníamos que descargar, a mano y de uno en uno. Esto se hacia así porque salía algo mas barato el precio por saco. Los colocábamos en un palet y los introducíamos en el almacén
A los pocos días de entrar en la empresa el Jefe de Planta, llegó un trailer y este vió como realizábamos la descarga. Se acercó a nosotros y le dimos esta información, inmediatamente cogió el teléfono y llamó al Jefe de Compras pidiéndole que se acercara al muelle.
Mientras llegaba, se quitó la corbata, se remangó la camisa y se puso a descargar el camión. Cuando el Jefe de compras apareció le dijo que hiciera lo mismo que él y este empezó a justificarse. El Jefe de planta le dijo que si no era un trabajo para él y que era consciente del esfuerzo que significaba, lo pidiera en palets a partir de ese día, cosa que así sucedió.
Desde aquel día se gano la confianza de todos. Esto que os he contado es solo un ejemplo que se me quedó grabado pero hay muchos mas. Para mi lo mas importante de un jefe ejemplar es que de ejemplo.
martes, 17 de noviembre de 2009
Confia en miiiiiiiii. Es lo que cantaba la serpiente Kaa a Mowgli en la pelicula de Disney
Hace unos años me ofrecieron un cambio de puesto dentro de una organización. Pasaba a uno de mas responsabilidad y suponía un ascenso en mi carrera. Solo tenia una pega, debía desplazarme 40km mas de mi lugar de residencia.
Cuando me comunicaron la posibilidad del cambio no me hablaron de una subida de sueldo ni de pagarme el incremento de coste que para mi suponía el desplazamiento, por lo que antes de aceptar les dije que me interesaba el cambio pero siempre y cuando se me compensase el mayor coste.
La respuesta del gerente fue "Confía en mi".
Unas semanas mas tarde, cuando ya me encontraba en mi nuevo puesto me comunicaron las condiciones, un incremento del sueldo del 8% y pagaban el desplazamiento (autopista y kilometraje) pero solo durante 3 años.
Esto ocurrió en Octubre. La subida salarial del año siguiente no me afectó porque me lo acababan de subir y como cumplía un quinquenio, no lo aplicaron sino que se absorbió. Como conclusión mi incremento se quedo en un 2% y a los tres años tuve que pagar yo el desplazamiento.
Este si que era un jefe ejemplar, como para confiar en él.
Cuando me comunicaron la posibilidad del cambio no me hablaron de una subida de sueldo ni de pagarme el incremento de coste que para mi suponía el desplazamiento, por lo que antes de aceptar les dije que me interesaba el cambio pero siempre y cuando se me compensase el mayor coste.
La respuesta del gerente fue "Confía en mi".
Unas semanas mas tarde, cuando ya me encontraba en mi nuevo puesto me comunicaron las condiciones, un incremento del sueldo del 8% y pagaban el desplazamiento (autopista y kilometraje) pero solo durante 3 años.
Esto ocurrió en Octubre. La subida salarial del año siguiente no me afectó porque me lo acababan de subir y como cumplía un quinquenio, no lo aplicaron sino que se absorbió. Como conclusión mi incremento se quedo en un 2% y a los tres años tuve que pagar yo el desplazamiento.
Este si que era un jefe ejemplar, como para confiar en él.
jueves, 29 de octubre de 2009
Ni un interruptor
Hemos recibido un nuevo caso
No se si mi jefe actual es ejemplar, desde luego me escucha, me da libertad para actuar, cuando me pide que solucione algo no me dice como tengo que hacerlo. Le considero un buen jefe sobretodo comparado con el anterior y del que os cuento la historia para que sirva de ejemplo de lo que no es un jefe.
En mi anterior empresa yo era jefe de taller. Participaba junto con el resto los directores económico, comercial e informático en un comité al que astíamos y que se le podía llamar comité de Dirección. Digo que asistíamos porque no abríamos la boca y era como el club de la comedia pero en sala de reuniones, un monologo.
El Gerente lo controlaba todo, quería saber de todo y opinaba sobre todo, le apodabamos dios porque estaba en todas partes. (luego he comprobado que hay mas con este apodo)
Como es lógico no llegaba a todo por lo que decidió contratar a una persona como adjunto. Una empresa de HeadHunters nos entrevistó para conocer nuestra opinión y ver de esta forma las competencias necesarias para el puesto.
Unos meses mas tarde entró a trabajar con nosotros un MBA al que se le apodo "jesus" porque era el hijo de dios y lo iba a resolver todo.
Cuando nos entrevistaron, todos reflejamos la importancia que tenia el que esta persona supiese delegar y pudiese sacar el máximo aprovechamiento de nuestras capacidades. El resultado fue el contrario, desde un primer momento se limito a hacer de intermediario entre nosotros y el gerente y no tenia capacidad para decidir nada.
Como anécdota cuento el hecho que fue la gota que colmo el vaso para mi salida.
Hicimos una sala de visitas nueva y como de costumbre fui yo el que se ocupo de dirigirlo. Cuando finalizamos el adjunto vino donde mi y me pregunto por que había puesto el interruptor a la derecha y le explique que era porque la puerta se abría hacia la izquierda y si lo ponía a la izquierda quedaría tapado al abrirla. Me recrimino diciendo que quien era yo para tomar esa decisión y que tenia que haberlo preguntado.
Sin comentarios
No se si mi jefe actual es ejemplar, desde luego me escucha, me da libertad para actuar, cuando me pide que solucione algo no me dice como tengo que hacerlo. Le considero un buen jefe sobretodo comparado con el anterior y del que os cuento la historia para que sirva de ejemplo de lo que no es un jefe.
En mi anterior empresa yo era jefe de taller. Participaba junto con el resto los directores económico, comercial e informático en un comité al que astíamos y que se le podía llamar comité de Dirección. Digo que asistíamos porque no abríamos la boca y era como el club de la comedia pero en sala de reuniones, un monologo.
El Gerente lo controlaba todo, quería saber de todo y opinaba sobre todo, le apodabamos dios porque estaba en todas partes. (luego he comprobado que hay mas con este apodo)
Como es lógico no llegaba a todo por lo que decidió contratar a una persona como adjunto. Una empresa de HeadHunters nos entrevistó para conocer nuestra opinión y ver de esta forma las competencias necesarias para el puesto.
Unos meses mas tarde entró a trabajar con nosotros un MBA al que se le apodo "jesus" porque era el hijo de dios y lo iba a resolver todo.
Cuando nos entrevistaron, todos reflejamos la importancia que tenia el que esta persona supiese delegar y pudiese sacar el máximo aprovechamiento de nuestras capacidades. El resultado fue el contrario, desde un primer momento se limito a hacer de intermediario entre nosotros y el gerente y no tenia capacidad para decidir nada.
Como anécdota cuento el hecho que fue la gota que colmo el vaso para mi salida.
Hicimos una sala de visitas nueva y como de costumbre fui yo el que se ocupo de dirigirlo. Cuando finalizamos el adjunto vino donde mi y me pregunto por que había puesto el interruptor a la derecha y le explique que era porque la puerta se abría hacia la izquierda y si lo ponía a la izquierda quedaría tapado al abrirla. Me recrimino diciendo que quien era yo para tomar esa decisión y que tenia que haberlo preguntado.
Sin comentarios
lunes, 26 de octubre de 2009
EJEMPLO DE LEALTAD. SABINO FERNANDEZ CAMPO
Una triste noticia el fallecimiento de Sabino Fernandez Campo. Todo el mundo lo resalta como un valor fundamental en la transición, así como su papel vital en el intento de golpe del 23F.
De entre sus muchos valores destaca el de la Lealtad. Lealtad al Rey, a la Institución y a su País que le llevaron a su destitución. Tuvo el coraje de decir al Rey lo que no quería oír, lo que creyó mas conveniente. No le gustaba el camino que se estaba tomando, compañías, amistades, etc, y lo dijo. Las consecuencias no se hicieron esperar. Su cese le fue comunicado en presencia de la Reina y fue el D.Juan Carlos el que dijo "sabes Sofia, Sabino nos deja". Y Sabino que se enteró en ese momento, asumió la decisión.
¿Que esta ocurriendo en nuestra sociedad, en la que no se puede decir a nadie algo que no le guste oír?
Lo estamos viendo en los partidos políticos, en las instituciones, en las empresas, cuando una persona, un directivo, cuestiona educadamente con argumentos una idea de un jefe desaparece de la "lista de amigos" y se deja de contar con él.
¿Que clase de lealtad quieren los lideres?. En muchos casos, la sumisión
¿A quien le debemos lealtad a la empresa o al jefe?
De entre sus muchos valores destaca el de la Lealtad. Lealtad al Rey, a la Institución y a su País que le llevaron a su destitución. Tuvo el coraje de decir al Rey lo que no quería oír, lo que creyó mas conveniente. No le gustaba el camino que se estaba tomando, compañías, amistades, etc, y lo dijo. Las consecuencias no se hicieron esperar. Su cese le fue comunicado en presencia de la Reina y fue el D.Juan Carlos el que dijo "sabes Sofia, Sabino nos deja". Y Sabino que se enteró en ese momento, asumió la decisión.
¿Que esta ocurriendo en nuestra sociedad, en la que no se puede decir a nadie algo que no le guste oír?
Lo estamos viendo en los partidos políticos, en las instituciones, en las empresas, cuando una persona, un directivo, cuestiona educadamente con argumentos una idea de un jefe desaparece de la "lista de amigos" y se deja de contar con él.
¿Que clase de lealtad quieren los lideres?. En muchos casos, la sumisión
¿A quien le debemos lealtad a la empresa o al jefe?
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