Que sabias son las madres y las abuelas. Cuanta tontería se nos tiene que quitar de encima ante su magnifica simplificación de las cosas y su gran practicidad.
Escribimos paginas y paginas sobre liderazgo, buscamos información, leemos libros, asistimos a cursos, sin darnos cuenta de que la sabiduría (y las soluciones) las teníamos en casa.
Cuanto mejorarían las cosas en las empresas si sus responsables, ante los subordinados, utilizaran lo que en casa se llamaban las palabritas mágicas; "POR FAVOR", "GRACIAS" y "LO SIENTO". Cuantas discusiones entre directivos se evitarían. Cuantas reuniones acabarían a su hora.
La utilización del POR FAVOR implica el dar al otro la posibilidad de decir que no. La posibilidad de decidir sobre hacer, o no, aquello que se le esta pidiendo. Deja de ser una orden y por tanto le confiere a la otra persona un estatus mucho mas alto, de alguna forma es como pasar de esclavo a libre. Se siente reconocido, igualado, deja de ser un instrumento para ser una persona en el pleno sentido de la palabra con responsabilidad y con capacidad de decisión. Esta en su mano la aceptación de lo que se le propone.
El GRACIAS, ademas, lleva implícito dos significados, por un lado el mismo que el POR FAVOR, ya que reconoce la capacidad que tenia una persona para decidir si hacia algo o no lo hacia y en este caso lo ha hecho, y por tanto hay un agradecimiento. Pero también un reconocimiento a la labor realizada y de esta forma le demostramos que nos hemos dado cuenta de la acción, que la hemos valorado y que se ha realizado satisfactoriamente.
Podemos escribir libros enteros de motivación, formular las mas complicadas ecuaciones para proponer objetivos, que si no utilizamos las palabritas mágicas no valdrá para nada todo ese trabajo y dinero gastado:
A veces nos complicamos mucho la vida cuando las soluciones son muy simples, basta con recordar a nuestras madres y abuelas.
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miércoles, 10 de octubre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
SU JEFE PUEDE ALARGARLE LA VIDA
Os dejamos este artículo que los próximos días iremos comentando
EXPANSIÓN 14.09.2012 Nerea Serrano. ¿Se ha planteado alguna vez que la actitud de su superior puede repercutir en su salud? Pues intente rodearse de buenos profesionales porque pueden alargarle (y acortarle) la vida. Una vez el consejero delegado de DKV Seguros, Josep Santacreu, dio una conferencia que tituló: ¿Es más importante tener un buen médico o un buen jefe? Su conclusión fue que la mayoría se decanta por lo segundo. Una teoría que cada vez defienden más expertos y que justifica cifras como la de un estudio realizado por el Instituto Finlandés de Salud Laboral. Según su informe, las personas bajo la supervisión de un buen jefe tienen un 27% menos de riesgo de enfermar.
¿Se ha planteado alguna vez el impacto que la actitud de su superior puede tener en su esperanza de vida? "Un buen jefe es un determinante de salud más que disminuye tus riesgos de padecer ciertas enfermedades", afirma Antonio Hernández, especialista en Medicina del trabajo. "Cuando estás mal emocionalmente eso se refleja en tu cuerpo", continúa.
Para Diego Vicente, experto en liderazgo de IE Business School, el estrés y la ansiedad que provoca un mal jefe pueden derivar en un ritmo cardiaco descompensado, trastornos del sueño, problemas gástricos... "Además es malo para la propia empresa porque sólo cuando uno está relajado dedica su energía al trabajo y no a agentes externos".
El primer paso para convertir el trabajo es una píldora de vitalidad es diagnosticar a nuestros superiores. Pero, ¿de qué está hecho el jefe saludable? "Es alguien que sabe recompensar, distribuir la cantidad de trabajo y, sobre todo, que identifica rápidamente los conflictos por los que puede estar pasando su empleado", asevera Hernández. Es decir, lo contrario a un jefe tóxico, una especie que no conoce el peligro de extinción.
"Si tuvieran que puntuar, el 42% de los españoles suspenderían a sus superiores", explica Diego Vicente. El consejo del experto para curarse en salud es no callarse ante un superior tóxico. "Decir lo que uno piensa es un precio que hay que pagar por la salud. Los trastornos asociados al trabajo provienen de la insatisfacción".
La pregunta que queda en el aire es si las personas con equipos a su cargo son conscientes del impacto de su actos. "Culturalmente, no", sentencia Antonio Hernández. "Uno de los objetivos de las empresas tendría que ser desarrollar a los cargos altos para que aprendieran a gestionar bien sus equipos".
No sólo existen jefes que matan, literalmente, también el ambiente de trabajo puede perjudicar seriamente la salud. Hay varios estudios al respecto, como uno de la Universidad de Tel Aviv, donde se señalaba que la gente con buena relación con sus compañeros podían vivir más años que los que soportaban un ambiente de trabajo hostil.
Jubilación y salud
Una encuesta Gallup en EEUU de mitad del siglo XX mostraba cómo un alto porcentaje de gente que había vivido más de 90 años se había jubilado en una edad avanzada porque eran felices en el trabajo. ¿Es la edad de jubilación determinante en la salud? Hernández matiza: "Si te gusta lo que haces, eres mucho más feliz, eso es obvio. Pero todas las gratificaciones no pueden venir del trabajo".
Lo que sí está probado es que los conceptos de buen jefe y mayor rendimiento están asociados, aunque como concluye Vicente: "Ya no se trata de rendir más, sino de vivir más".
Así es el jefe que le prescribiría su médico
-Ofrece una visión: Debe trasladar su perspectiva y compartir con sus empleados la información.
-Da competencias: Forma, enseña, capacita y sabe delegar en los miembros de su equipo.
- Desarrolla: Evalúa el desempeño de sus colaboradores. Premia los buenos resultados y ayuda a corregir los errores. - Optimista: Crea un buen ambiente de trabajo; se divierte trabajando y lo contagia.
EXPANSIÓN 14.09.2012 Nerea Serrano. ¿Se ha planteado alguna vez que la actitud de su superior puede repercutir en su salud? Pues intente rodearse de buenos profesionales porque pueden alargarle (y acortarle) la vida. Una vez el consejero delegado de DKV Seguros, Josep Santacreu, dio una conferencia que tituló: ¿Es más importante tener un buen médico o un buen jefe? Su conclusión fue que la mayoría se decanta por lo segundo. Una teoría que cada vez defienden más expertos y que justifica cifras como la de un estudio realizado por el Instituto Finlandés de Salud Laboral. Según su informe, las personas bajo la supervisión de un buen jefe tienen un 27% menos de riesgo de enfermar.
¿Se ha planteado alguna vez el impacto que la actitud de su superior puede tener en su esperanza de vida? "Un buen jefe es un determinante de salud más que disminuye tus riesgos de padecer ciertas enfermedades", afirma Antonio Hernández, especialista en Medicina del trabajo. "Cuando estás mal emocionalmente eso se refleja en tu cuerpo", continúa.
Para Diego Vicente, experto en liderazgo de IE Business School, el estrés y la ansiedad que provoca un mal jefe pueden derivar en un ritmo cardiaco descompensado, trastornos del sueño, problemas gástricos... "Además es malo para la propia empresa porque sólo cuando uno está relajado dedica su energía al trabajo y no a agentes externos".
El primer paso para convertir el trabajo es una píldora de vitalidad es diagnosticar a nuestros superiores. Pero, ¿de qué está hecho el jefe saludable? "Es alguien que sabe recompensar, distribuir la cantidad de trabajo y, sobre todo, que identifica rápidamente los conflictos por los que puede estar pasando su empleado", asevera Hernández. Es decir, lo contrario a un jefe tóxico, una especie que no conoce el peligro de extinción.
"Si tuvieran que puntuar, el 42% de los españoles suspenderían a sus superiores", explica Diego Vicente. El consejo del experto para curarse en salud es no callarse ante un superior tóxico. "Decir lo que uno piensa es un precio que hay que pagar por la salud. Los trastornos asociados al trabajo provienen de la insatisfacción".
La pregunta que queda en el aire es si las personas con equipos a su cargo son conscientes del impacto de su actos. "Culturalmente, no", sentencia Antonio Hernández. "Uno de los objetivos de las empresas tendría que ser desarrollar a los cargos altos para que aprendieran a gestionar bien sus equipos".
No sólo existen jefes que matan, literalmente, también el ambiente de trabajo puede perjudicar seriamente la salud. Hay varios estudios al respecto, como uno de la Universidad de Tel Aviv, donde se señalaba que la gente con buena relación con sus compañeros podían vivir más años que los que soportaban un ambiente de trabajo hostil.
Jubilación y salud
Una encuesta Gallup en EEUU de mitad del siglo XX mostraba cómo un alto porcentaje de gente que había vivido más de 90 años se había jubilado en una edad avanzada porque eran felices en el trabajo. ¿Es la edad de jubilación determinante en la salud? Hernández matiza: "Si te gusta lo que haces, eres mucho más feliz, eso es obvio. Pero todas las gratificaciones no pueden venir del trabajo".
Lo que sí está probado es que los conceptos de buen jefe y mayor rendimiento están asociados, aunque como concluye Vicente: "Ya no se trata de rendir más, sino de vivir más".
Así es el jefe que le prescribiría su médico
-Ofrece una visión: Debe trasladar su perspectiva y compartir con sus empleados la información.
-Da competencias: Forma, enseña, capacita y sabe delegar en los miembros de su equipo.
- Desarrolla: Evalúa el desempeño de sus colaboradores. Premia los buenos resultados y ayuda a corregir los errores. - Optimista: Crea un buen ambiente de trabajo; se divierte trabajando y lo contagia.
sábado, 8 de septiembre de 2012
El valor de la confianza o el efecto Pigmalión
A nadie se le escapa la importancia de la confianza en todas las relaciones que tenemos a diario, sólo que a veces no somos del todo conscientes de ello. Queremos confianza cuando compramos un producto en una tienda, también cuando contamos un problema a un amigo y cuando tenemos una reunión de trabajo.
Esta necesidad de confianza puede tener un tremendo impacto en el ámbito laboral para bien o para mal dependiendo de si existe o no mutua confianza.
Numerosos estudios han demostrado la veracidad de las profecías de autocumplimiento, es decir, dependiendo de las expectativas que tengamos sobre una persona, éstas tienden a cumplirse. ¿Por qué? Porque estamos transmitiendo a esta persona de lo que le creemos capaz y ella se va a valorar y a esforzar conforme a las expectativas que ve creadas en los demás. El escultor mítico griego Pigmalión creó a su ideal de mujer en forma de estatua y tanto trataba a su Galatea como si fuera un mujer real que la estatua terminó cobrando vida.
Si tu jefe cree que no vales para nada y no confía en t,i ni en tus resultados, tú interiorizarás estas expectativas y, muy probablemente de modo inconsciente, desarrollarás tu trabajo según las mismas, obteniendo resultados muy pobres. En cambio si tu jefe confía en ti, te transmite “tú sí que vales”, actuarás movido por ese impulso y obtendrás mejores resultados.
Esto es aplicable también a las relaciones familiares. Cuantas historias habremos oído de hijos minusvalorados por sus padres que fracasan continuamente en todo lo que intentan mientras que otros que son apoyados sin fisuras obtienen brillantes resultados.
¿Por qué aún hay jefes/padres que no se dan cuenta de esto? Decirle a un hijo: “Eres un vago, nunca llegarás a ser nadie” es la mejor manera de que tu hijo tire la toalla y, efectivamente, no llegue a nada. Decirle a un empleado: “No tienes ni idea de cómo hacer tu trabajo” es el camino para que el trabajo no se haga bien.
En “Pigmalión”, de George Bernard Shaw, Eliza Doolitle dice: “…la diferencia entre una dama y una florista no es cómo se comporte, sino cómo es tratada.(…) yo sé que para usted puedo ser una dama porque siempre me trata como una dama y siempre lo hará
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domingo, 7 de marzo de 2010
Como cargarse una reunión o un grupo de trabajo
Os quiero contar la experiencia que viví hace unos días en una reunión y que sirvió para que 8 personas que astíamos a la misma dejáramos de aportar y de ser creativos.
Además de los 8 citados, estaba presente el gerente. En un momento determinado le pedí una aclaración sobre lo que estaba explicando y su respuesta fue "Si es necesario aclararte esto, es que no debes estar presente en esta reunión". Como os podéis imaginar el resto del tiempo fue un interminable monologo solo interrumpido por las respuestas monosilábicas cuando el gerente preguntaba algo.
¿Como es posible que siga existiendo gente así? ¿Que no comprenda que actitudes como esta solo consiguen reducir la aportación de las personas? ¿No se dan cuenta de que la confianza es básica en el funcionamiento de un equipo? ¿Como pretenden fomentarla cortando las intervenciones?
Además de los 8 citados, estaba presente el gerente. En un momento determinado le pedí una aclaración sobre lo que estaba explicando y su respuesta fue "Si es necesario aclararte esto, es que no debes estar presente en esta reunión". Como os podéis imaginar el resto del tiempo fue un interminable monologo solo interrumpido por las respuestas monosilábicas cuando el gerente preguntaba algo.
¿Como es posible que siga existiendo gente así? ¿Que no comprenda que actitudes como esta solo consiguen reducir la aportación de las personas? ¿No se dan cuenta de que la confianza es básica en el funcionamiento de un equipo? ¿Como pretenden fomentarla cortando las intervenciones?
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martes, 17 de noviembre de 2009
Confia en miiiiiiiii. Es lo que cantaba la serpiente Kaa a Mowgli en la pelicula de Disney
Hace unos años me ofrecieron un cambio de puesto dentro de una organización. Pasaba a uno de mas responsabilidad y suponía un ascenso en mi carrera. Solo tenia una pega, debía desplazarme 40km mas de mi lugar de residencia.
Cuando me comunicaron la posibilidad del cambio no me hablaron de una subida de sueldo ni de pagarme el incremento de coste que para mi suponía el desplazamiento, por lo que antes de aceptar les dije que me interesaba el cambio pero siempre y cuando se me compensase el mayor coste.
La respuesta del gerente fue "Confía en mi".
Unas semanas mas tarde, cuando ya me encontraba en mi nuevo puesto me comunicaron las condiciones, un incremento del sueldo del 8% y pagaban el desplazamiento (autopista y kilometraje) pero solo durante 3 años.
Esto ocurrió en Octubre. La subida salarial del año siguiente no me afectó porque me lo acababan de subir y como cumplía un quinquenio, no lo aplicaron sino que se absorbió. Como conclusión mi incremento se quedo en un 2% y a los tres años tuve que pagar yo el desplazamiento.
Este si que era un jefe ejemplar, como para confiar en él.
Cuando me comunicaron la posibilidad del cambio no me hablaron de una subida de sueldo ni de pagarme el incremento de coste que para mi suponía el desplazamiento, por lo que antes de aceptar les dije que me interesaba el cambio pero siempre y cuando se me compensase el mayor coste.
La respuesta del gerente fue "Confía en mi".
Unas semanas mas tarde, cuando ya me encontraba en mi nuevo puesto me comunicaron las condiciones, un incremento del sueldo del 8% y pagaban el desplazamiento (autopista y kilometraje) pero solo durante 3 años.
Esto ocurrió en Octubre. La subida salarial del año siguiente no me afectó porque me lo acababan de subir y como cumplía un quinquenio, no lo aplicaron sino que se absorbió. Como conclusión mi incremento se quedo en un 2% y a los tres años tuve que pagar yo el desplazamiento.
Este si que era un jefe ejemplar, como para confiar en él.
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