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miércoles, 10 de octubre de 2012

Las palabritas mágicas

Que sabias son las madres y las abuelas. Cuanta tontería se nos tiene que quitar de encima ante su magnifica simplificación de las cosas y su gran practicidad.

Escribimos paginas y paginas sobre liderazgo, buscamos información, leemos libros, asistimos a cursos, sin darnos cuenta de que la sabiduría (y las soluciones) las teníamos en casa.

Cuanto mejorarían las cosas en las empresas si sus responsables, ante los subordinados, utilizaran lo que en casa se llamaban las palabritas mágicas; "POR FAVOR", "GRACIAS" y "LO SIENTO". Cuantas discusiones entre directivos se evitarían. Cuantas reuniones acabarían a su hora.

La utilización del POR FAVOR implica el dar al otro la posibilidad de decir que no. La posibilidad de decidir sobre hacer, o no, aquello que se le esta pidiendo. Deja de ser una orden y por tanto le confiere a la otra persona un estatus mucho mas alto, de alguna forma es como pasar de esclavo a libre. Se siente reconocido, igualado, deja de ser un instrumento para ser una persona en el pleno sentido de la palabra con responsabilidad y con capacidad de decisión. Esta en su mano la aceptación de lo que se le propone.

El GRACIAS, ademas, lleva implícito dos significados, por un lado el mismo que el POR FAVOR, ya que reconoce la capacidad que tenia una persona para decidir si hacia algo o no lo hacia y en este caso lo ha hecho, y por tanto hay un agradecimiento. Pero también un reconocimiento a la labor realizada y de esta forma le demostramos que nos hemos dado cuenta de la acción, que la hemos valorado y que se ha realizado satisfactoriamente.

Podemos escribir libros enteros de motivación, formular las mas complicadas ecuaciones para proponer objetivos, que si no utilizamos las palabritas mágicas no valdrá para nada todo ese trabajo y dinero gastado:

A veces nos complicamos mucho la vida cuando las soluciones son muy simples, basta con recordar a nuestras madres y abuelas.




martes, 4 de septiembre de 2012

Medallas, esfuerzo, sacrificio y héroes anónimos

No creo que sea casualidad, que de las 17 medallas obtenidas en los JJOO de Londres, 11 hayan sido para mujeres y 6 para hombres y de estos últimos, salvo el equipo de baloncesto, no han sido deportistas conocidos por el gran público. Si hubiera que destacar un denominador común que ellos resaltaban, así como sus familiares y entrenadores, y que todos podíamos comprobar emocionándonos, ha sido el del esfuerzo, la dedicación, el sacrificio y la humildad, rasgos que todos valoramos positivamente y que nos impactan. Curiosamente ha sido volver a empezar el curso y todos ellos han desaparecido de las noticias volviendo a preocuparnos los idilios, tristezas, y chorradas de los "grandes deportistas". Recuerdo un comentario de Miki Oca, el entrenador de las chicas de waterpolo donde les decía que no se lo creyeran mucho, que en poco tiempo volverían a jugar en piscinas vacías. Viene todo esto a cuento para reconocer el esfuerzo, el trabajo y la dedicación de todas aquellas personas, jefes o no, ejemplares, que día a día se incorporan a sus puestos de trabajo y que dan lo mejor de si mismas, que ayudan a los demás, que siguen sonriendo y aportando la tranquilidad a sus empresas, que se despiertan a las tantas de la madrugada pensando como van a pasar el siguiente mes. Héroes anónimos, candidatos a la medalla olímpica y condenados a que casi nadie se lo valore, aunque su esfuerzo este fuera de toda duda. En muchas ocasiones cuestionados por sus jefes y colaboradores pero que siguen dando lo mejor de si mismos. Que continúan ilusionándose con proyectos, proponiendo ideas y alternativas que siempre tienen un minuto mas para dedicarlo a sacar adelante el negocio. A todos ellos, gracias y enhorabuena, sois unos campeones

domingo, 6 de febrero de 2011

¿Jefes influyentes o directivos perversos?

Expansion.com/Expansion y empleo 03.02.2011

Montse Mateos


Tiene contactos, buena mano con los clientes y es un ‘crack’ cuando se trata de dirigir. Si su jefe cumple estos requisitos, enhorabuena trabaja bajo las órdenes de un directivo que le ayudará a crecer personal y profesionalmente. Pero cuando esa influencia se utiliza en beneficio propio, desaparece la virtud y a lo que se enfrenta todos los días es a un jefe perverso y egocéntrico capaz de destruir lo que encuentra a su paso para alcanzar sus objetivos.

El carisma, los valores y la ética son los ingredientes que cocinan a los jefes influyentes, esos seductores incorregibles capaces de vender hielo a los esquimales con sus ideas, convertir una caída de resultados de negocio en una aliciente positivo para trabajar con ilusión y que casi nunca necesita utilizar ni la amenaza ni el castigo para lograr que su equipo funcione.

Un jefe influyente es envidiado por sus iguales y admirado por sus colaboradores porque, como explica Gustavo Piera, presidente del Grupo CMR, "ayuda a su equipo y las personas que tiene a su cargo son conscientes de que les llevará por el buen camino y les echará una mano para crecer, aunque tenga que prescindir de alguno de ellos porque surge una buena oportunidad". Es sencillo reconocer a estos profesionales por su camaradería y su sano sentido del humor. No se cortan cuando se trata de explicar cómo hacer las cosas porque existe un motivo, una razón que ellos han detectado y se ocupan de dar a conocer con todo detalle para que no vuelva a suceder.

También Puri Paniagua, socia de Neumann, ha detectado las virtudes de este directivo modelo que "da instrucciones precisas dejando un espacio para crecer, influye en los profesionales y también les da un reconocimiento público a su trabajo. Tienen una prioridad, las personas y el beneficio de la organización, el resto es secundario". Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, reconoce que es muy fácil seguir a estos ejecutivos porque no necesitan más que ser ellos mismos, sin tapujos, para lograr que "colaboradores y clientes les sigan por sus ideas porque son atractivas, novedosas y, también, porque despiertan la confianza, tienen una buena imagen pública y son cumplidores, dos valores que intentan trasladar a su equipo”.


De la influencia a la perversidad


Si llegado a este punto empieza a preguntarse dónde estarán esos dechados de virtudes y que su jefe dista mucho de cumplir alguno de esos requisitos estrella, quizá se encuentre ante la cara más oscura de la influencia: La perversidad. Y cómo para vencer al enemigo no hay nada mejor que convertirse en aliado, quizá le interese saber que muchos jefes que se jactan de tener un agenda repleta de buenos contactos, sólo los aprovechan en su propio beneficio. Peñalver dice que si el buen jefe piensa en que ganen los demás es un jefe ético: "Es lícito y lógico que un jefe líder quiera ganar y aprender con lo que hace. Pero cuando se hace desde la prepotencia y el egocentrismo, las cosas fallan. Es una manera de ser que no se puede ocultar".

Es lícito y lógico que un jefe líder quiera ganar y aprender con lo que hace. Pero cuando se hace desde la prepotencia y el egocentrismo, las cosas fallan. Paniagua asegura que esa actitud egoísta por querer controlarlo todo haciendo uso de una influencia perversa, "más que inseguridad denota una obcecación ciega en su beneficio personal. Lo que en realidad les preocupa es que el resto sean de su propia condición, por eso les ve como una amenaza". Este tipo de personajes ordenan, mandan y, como dice Piera, "si el liderazgo sano busca el crecimiento de los demás, este jefe se vale de los demás para crecer e influye en la gente dándole lo que quieren oír para crecer y que se conviertan en la catapulta que le haga llegar a lo más alto". Los buenos jefes saben que si los profesionales que hay a su alrededor crecen, eso les hará más grandes. El líder perverso sólo piensa en sí mismo, le ha costado llegar y nadie le arrebatará lo que se ha ganado, de una u otra manera.

Para aprende a controlar el ego de estos ejecutivos, Paniagua recomienda hacerles escuchar y ampliar su rango de visión. "Lo más complicado para un alto directivo es manejar a una persona influyente perniciosa pero muy buena en su trabajo. Venden muy bien los resultados y eso les hace grandes de cara a la galería. Es difícil que los de arriba se den cuenta de que no actúan con ética pero un mal clima laboral o una rotación elevada en su equipo son algunos detonantes que conviene vigilar. A la larga, este tipo de liderazgo puede destruir el buen ambiente y reducir los resultados".

Conclusión: Si tiene un jefe influyente mímelo y si, por contrario, la perversión llega unos límites insoportables… quizá debería plantearse un cambio de jefe o de empresa, porque hay actitudes que acaban contaminando todo lo que hay a su alrededor.

lunes, 26 de octubre de 2009

EJEMPLO DE LEALTAD. SABINO FERNANDEZ CAMPO

Una triste noticia el fallecimiento de Sabino Fernandez Campo. Todo el mundo lo resalta como un valor fundamental en la transición, así como su papel vital en el intento de golpe del 23F.

De entre sus muchos valores destaca el de la Lealtad. Lealtad al Rey, a la Institución y a su País que le llevaron a su destitución. Tuvo el coraje de decir al Rey lo que no quería oír, lo que creyó mas conveniente. No le gustaba el camino que se estaba tomando, compañías, amistades, etc, y lo dijo. Las consecuencias no se hicieron esperar. Su cese le fue comunicado en presencia de la Reina y fue el D.Juan Carlos el que dijo "sabes Sofia, Sabino nos deja". Y Sabino que se enteró en ese momento, asumió la decisión.

¿Que esta ocurriendo en nuestra sociedad, en la que no se puede decir a nadie algo que no le guste oír?

Lo estamos viendo en los partidos políticos, en las instituciones, en las empresas, cuando una persona, un directivo, cuestiona educadamente con argumentos una idea de un jefe desaparece de la "lista de amigos" y se deja de contar con él.

¿Que clase de lealtad quieren los lideres?. En muchos casos, la sumisión
¿A quien le debemos lealtad a la empresa o al jefe?